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4 orgasmos

Ayer soñé que me atabas las manos detrás de la espalda y me vendsbas los ojos. Te sentabas en un sillón, dilla, o algo cómodo, y me pedías que te montará. Primero, por delante, luego, por detrás.  Acabé empapada. No sólo en la fantasía, sino cuando con mis manos, te sentía, me sentía, y mi cuerpo vibraba, dejándose llevar, por el sueño. Fueron 4 orgasmos. Hoy, quizás sean 8.

Sueño

Y aún a día de hoy, sólo con pensar en tenerte dentro, en una cama, atada o no, sometida a ti cuerpo, tus besos y tú pene dentro, ya me excito y, si algún día ocurre, espero que no salgas de mí... jamás...

Bucear

Y, en este mundo donde cada vez hay más diversidad y movimiento, cambios, libertad y variación, es agradable tener unos momentos al día donde recordarte y pensar en lo que me gustaría que pasase es un placer orgásmico.

Tu postre

Porque era agradable que en estas fiestas navideñas eligieses hacer de mi cuerpo tu comida, y hacer algo más especial como postre...

Atado para mí

Pocas cosas bastan a veces, quizás una silla y unas esposas de juguete o un lazo de raso, para tenerte sentado desnudo a mí merced y jugar a lo que yo decida...

Sentirte

A veces me gustaría sentirte cuando me toco.  Rozar tus labios y acabar besándome con pasión, con ternura, con fuerza, jugar con tu lengua, recorrer tu boca... Y también por mi resto orgánico. Ver y notar tus abrazos, caricias, recorridos, tacto en todo mi cuerpo, desde la cabeza y bajando al cuello, orejas, hombros, brazos, senos, vientre, nalgas, pies, dedos... Un recorrido que son planificar, surgiría. Notar tu sexo en mi sexo, en el momento oportuno, con previos juegos húmedos, disfrutando con diversos ritmos y velocidades, tiempos y fuerzas, dulce, rápida, lenta y fuertemente, pero sin dolor, siempre mojada y mojándote en mí, disfrutando juntos, ilimitadamente, a veces más, a veces, menos. Quizás algún día sea así, quizás. Quizás sí. Pero si no, en mis sueños, donde nadie nos separa, y es mutuo.

Masturbarse

Porque tocarse es agradable, cuando es el momento y lugar adecuado, y al contrario, se eliminan síntomas de dolor y enfermedad. Y si se tocan dos, de forma consentida, el doble de placentero...

El corazón

Y, cuando dibujó un corazón en mi pubis rasurado, no me pude emocionar más: me abrí a él como una adolescente, y dejé que me besase, chupase, lamiese... todo el tiempo que quiso, incluso después de avisarle y tener el orgasmo...

El dildo

Porque mientras me besaba jugaba con mis labios inferiores, acariciaba, entraba, salía, me excitaba y humedecía, hasta el punto de empezar a gemir en su oído, siendo mucho más  excitante la penetración vaginal posteriormente, moviéndose y luego quedándose parando mi orgasmos, y, sin que lo esperase, ser penetrada a la vez, suavemente, por detrás, primero con dedos, y luego, cuando los quitó y empezó a moverse, no paró hasta que, sacando un dildo del cajón, lo metió a la vez que me seguía penetrando y yo no podía parar de excitarme más y más, hasta tener orgasmos donde no esperaba...

De vuelta a casa

Era muy agradable volver a casa tras la jornada laboral, y, tras la ducha y antes de la cena, recibir diariamente un regalo bucal sexual diario...